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domingo, 11 de febrero de 2018

TÓPICOS SOBRE EL AMOR

Resultado de imagen de mitos románticos

El romanticismo tiene su encanto, tuvo sus grandes expresiones artísticas. Fue una reacción justificada contra el racionalismo, porque el corazón tiene sus razones que la razón no comprende. Pero también el diablo puede mostrarse encantador. Su seducción es indiscutible. Hay quien dice que los ritmos de la naturaleza son divinos, pero que la melodía del mundo natural la puso el diablo. La vida se alimenta de la muerte y el dolor es su gran maestro.

martes, 12 de septiembre de 2017

EL CORTEJO HUMANO


Los amantes de René Magritte, detalle.



Cuando éramos pequeños, depositábamos una confianza ilimitada en nuestra madre, en nuestro padre, en nuestros abuelos. Con el tiempo, la confianza ciega es reemplazada por una actitud de alerta, y la dependencia es sustituida por la interdependencia.

Con la llegada de la pubertad, el contacto corporal con los padres se restringe. Las hijas ya no quieren jugar con los padres, y los hijos evitan el contacto con las madres. El adolescente exige reserva. Si el mensaje del niño pequeño decía “agárrame fuerte”, y el del muchachito “a ver si me tumbas”, el mensaje del adolescente es: “déjame solo”. En la adolescencia, los jóvenes tienden a aislarse y a convivir con su familia como si fueran extraños.

AMOR SUBLIME


Beatriz y Dante. Escena de la Divina Comedia.
Edición a partir de un grabado mejicano


El amor es una fuerza poderosa que nos impulsa a la procreación, a la creación y a la veneración. La verdad (biológica) del amor son los hijos (Hegel). Su función primitiva es pues la reproducción, mediante la cual los genes se replican y combinan buscando su perpetuación, así como el cuidado y la educación de la prole. De la fortaleza del vínculo erótico que une a los padres se benefician los cachorros humanos que así, dependientes durante largos años, pueden, protegidos y orientados, dedicarse al juego, formar su espíritu y refinar sus costumbres.

Pero las obras de arte y los artificios del ingenio humano, incluidas las leyes que hacen posible la vida política, no deben menos al amor. Ese “anhelo de engendrar en la belleza” es también “ansia de inmortalidad” (Platón) por medio de todas nuestras acciones constructivas. Todo lo que hacemos grande y hermoso, lo hacemos por amor.